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sábado, 18 de mayo de 2013

El fin de nuestras historias, de nuestros libros


Y bien... las historias de los libros nos han dejado con la boca abierta y eso es lo que os queremos transmitir en nuestros resúmenes. Todos han sido diferentes y cada unos nos ha transportado a lugares distintos. Os dejamos con nuestras historias y con sus finales que ya lo estábais esperando.

Me refiero a los Játac: 20 años después...

Si os acordáis de la última entrada, dejamos a los Játac eufóricos por haberle ganado la partida a Sebastián Coto, Miserachs y Altagracia. La vida de los Játac estaba a punto de cambiar pero eso ellos no se lo podían imaginar.

Aquel verano de 1981 fue el último que estuvieron los cinco juntos. Una mañana de sábado, Tiny no volvió a casa después de las clases de repaso. Sus padres salieron rápido hacia el hospital; pues estaba claro que a Tiny le habían hecho algo. Cuando volvieron por la noche Jorge les dio la noticia que ninguno se esperaba: Tiny estaba muerto.

Los 3 enmudecieron sin saber bien qué decir, pues en cierta manera todos se sentían culpables por ser unos cobardes y no haber estado con Tiny cuando más lo necesitaba. Los días pasaron, las semanas también. La vida de los Játac cambiaba a un ritmo muy rápido y nunca volvieron a ser los mismos. Jorge se fue a Zaragoza. Sus problemas a partir de la muerte de Tiny crecieron, pues él se sentía el mayor culpable y la sed de venganza que tenía no la había podido llevar a cabo. Betu y Albert también rehicieron su vida. Albert montó un negocio siendo mecánico, al fin y al cabo era lo que había hecho toda la vida y Betu también había rehecho su vida y las cosas no le iban mal en el trabajo.

Carlos estaba desesperado. Su relación con Vanesa no iba viento en popa, quizás porque aún seguía siendo el cobarde que una vez dejó a Tiny solo saliendo del colegio. Y en el ayuntamiento le habían pedido derribar los desagües. Sí, aquellos desagües que fueron la perdición de los Játac y que aún recuerda en muchos de sus sueños. Durante esas semanas ni dormía, ni comía ni se sentía bien, pues solo pensar que allí estaba el escondite de Altagracia, Miserachs y Sebastián Coto, ya le entraba pánico. Estos 3 desaparecieron a las pocas semanas de la muerte de Tiny. Todo el mundo les dio por perdidos, incluso el párroco del colegio les ofreció una misa.

Cuando Carlos había cogido fuerzas para derribar aquellos desagües y ver por fin la madriguera que ellos mismos habían desvalijado se encontró con algo muy espeluznante. Todo estaba prácticamente como lo dejaron ellos: suciedad, desorden, heces de Tiny... pero había algo más; tres esqueletos con sus respectivas ropas, y éstos estaba completamente seguro de que eran Altagracia y los suyos.

Aquél fin de semana quedaron los 4 para ir a Zaragoza y no acordarse de los problemas de cada uno. Allí Carlos cogió fuerzas y dejó de ser un cobarde. Les dijo lo que había visto y nadie dijo nada. Empezaron una disputa hasta que Carlos se volvió al pueblo a deshacerse de los cadáveres porque todavía podían echarles a ellos la culpa. Fue allí de nuevo cuando lo entendió todo. Jorge si se había vengado... Jorge si les había quitado la escalera a Altagracia y los suyos para que se pudrieran en esa madriguera. Aquél día Carlos también lo dejó con Vanesa, había superado su cobardía y empezaba una vida nueva.


El señor de las moscas: La vida en una isla...
Después de saber las aspiraciones y el primer contacto entre los protagonistas del libro El señor de las moscas, ha llegado el momento de saber más sobre ellos y sus aventuras.

Al principio podíamos ver la rivalidad entre los roles que adoptaron Jack y Ralph, bien, pues éstos conflictos continúan existiendo a lo largo del libro, provocando encontronazos hasta el punto de que termina por romperse hasta la relación (conflictiva o no) entre ellos.

Esta división de caracteres y de roles de liderazgo, cada uno lleva a cabo el que cree mejor para el conjunto de niños que se han encontrado en esa situación tan desoladora, solos en una isla por un accidente aéreo. Es tal esta división, que al final, a pesar de los esfuerzos de Ralph por permanecer unidos, el gran grupo se separa, creando así dos más pequeños.

Uno de estos grupos estaba conformado por Jack y lo niños que quisieron unirse al grupo de cazadores que se había formado anteriormente, mientras todo seguía unidos. Por tanto, la mayoría de los niños decidieron unirse a este grupo liderado por Jack, ya que veían en él el futuro, la supervivencia.

Mientras que el otro grupo, esta únicamente formado por Piggy y Ralph. A pesar de que al principio sí hay otros niños que optan por la opción sensata que presenta Ralph, el líder de este grupo, al final se decantan por la opción más efectiva, según creen ellos.

Cada grupo se queda con una parte de la playa, en la que llevan a cabo sus tareas diarias. Mientras el grupo de Jack va en busca de cerdos a los que cazar, Ralph y Piggy se dedican a pensar posibles soluciones o maneras de salir de la isla.

Tras la muerte de Piggy, como consecuencia de una visita al lado de la playa de Jack, Ralph se queda sólo y es él quien debe sobrevivir a su manera, buscando su propio alimento y protegiéndose de todos los peligros a los que se puede enfrentar en una isla desierta dónde se encuentran compañeros que, en cierta manera, desean su muerte.

Esta situación de conflicto tan evidente provoca reacciones tan dispares entre unos y otros que son los propios protagonistas de la historia quienes se sorprenden al percatarse. Un ejemplo de esto que se está diciendo es cuando Ralph, que siempre ha destacado por ser el más coherente y el sensato de los niños, realiza un ataque contra el grupo que lidera Jack. Otro ejemplo seria que, cuando Ralph está escondido después de éste ataque por sorpresa y el grupo de Jack le busca para darle caza cual animal, los gemelos que descubren su escondite no le delatan, traicionando así al que en aquel momento es su líder.
Por tanto se podría decir que el libro ha sacado lo mejor y lo peor de cada uno de los niños que llegaron a la isla haciéndoles vivir situaciones extremas, poniendo a prueba su supervivencia.


Los cinco se escapan: Entre familias...

En  la anterior entrada hablamos sobre los roles que desarrollaban los protagonistas de la historia de Los Cinco se escapan. Pues bien, como ya conocéis cada uno de los personajes, solo os falta saber cómo han actuado a lo largo de su aventura.

Desde un buen principio queda claro que aunque lo que les une es la familia, puesto que son hermanos, también les une una gran amistad. Al parecer toda amistad genera una enemistad, al igual que los individuos creamos nuestra propia identidad en oposición a otra. Dicho esto, la enemistad de los Cinco han sido los miembros de la familia Stick. En los primeros capítulos ya podíamos ver que ambos grupos no congeniaban, por escenas como cuando el hijo de estos, Edgar, se burlaba constantemente de Jorge. Pero esta rivalidad, aún se hace más notable cuando tía Fanny cae enferma i los Cinco quedan completamente al cargo de los Stick.

En numerables escenas, la señora Stick se niega a prepararles la cena o a darles de comer. En estas situaciones, quien lleva la voz cantante es Julián, el mayor de los hermanos, el cual se enfrenta a los Stick cometiendo hurtos en la cocina. Sus amigos, lo apoyan, pero ninguno de ellos es capaz de robar comida o de enfrentarse a la familia Stick, excepto Jorge que en un par de ocasiones también les planta cara para defender a su perro Tim.

Viendo que la convivencia con ellos era insoportable, los Cinco deciden marcharse a isla Kirrín. En un principio, tan solo hace estos planes Jorge, sin contar con sus primos, hecho que a mi parecer determina una cierta independencia por parte de Jorge y poca cohesión en general. Finalmente, Julián acaba desenmascarando el plan de Jorge y todos marchan hacia la isla.
Una vez allí, hay una gran coordinación entre los Cinco a la hora de buscar un sitio donde dormir. Tanto Dick como Ana, que no habían destacado aún en toda la historia, son partícipes también en algunas de las faenas a la hora de buscar cobijo. Al fin, se instalan en una cueva, donde Ana es la encargada de arreglarla y acomodarla.

Desde que llegan a la isla, los Cinco tienen la impresión de que hay alguien más en ella y finalmente acaban descubriendo que son los Stick. Al parecer, el enemigo les pisa los talones. Ellos saben que la familia Stick está instalada en el ruinoso castillo i que esconden algo, ya que constantemente bajan baúles o sacos, e incluso en una de las escenas, van al castillo y ven como han robado muchos objetos de tía Fanny. Desde la llegada de los Stick a la isla, se puede ver como los Cinco hacen dos roles muy diferenciados: mientras que Ana siempre se queda en casa acomodándola o haciendo guardia con Dick; el resto entran al castillo, retoman los objetos de tía Fanny… Bajo mi punto de vista, hay roles de carácter femenino y de carácter masculino.

Los Stick que también sospechan que hay alguien más en la isla, se ponen manos a la obra a encontrarlos para que no les desmonten su plan. Durante la búsqueda, Edgar cae por el agujero de la cueva en la que están los Cinco, y estos los retienen como prisionero. En esta ocasión van todos a una, evitar que el chico chille o se escape, y para ello Tim está vigilándolo amenazante.

Los chicos descubren en uno de los baúles de los Stick, ropa de niña y muñecas, y por la noche sienten un chillido. Ana desempeña toda su inteligencia y acaba por descubrir que los Stick han secuestrado a una niña. Efectivamente, cuando los Stick estaban fuera del castillo donde escondían a la rehén, los Cinco bajaron a los sótanos y rescataron a la niña que tenían secuestrada los Cinco. Para vengarse, encerraron a Edgar en la habitación dónde tenían escondida a la niña.
El libro finaliza con el regreso a casa y con la denuncia por parte de los Cinco hacia los Stick.

El mundo amarillo: "Si crees en los sueños, ellos se crearán"

Como bien os comentamos en post anteriores, el titulo de “El mundo amarillo” era por algún motivo… Pues ese motivo, a continuación os lo explicaremos.

En los siguientes capítulos del libro, en especial “Para seguir...” Espinosa nos habla sobre diversos descubrimientos que va haciendo a lo largo de los años en el hospital, estos descubrimientos, van seguidos de diversas fases que puedes proponerte para superarlos con positividad. Unos ejemplos de descubrimientos serian – No existe la palabra dolor – en éste descubrimiento nos habla sobre que el dolor, para él no existía, no era más que un miedo que las personas van metiendo en el cuerpo de la persona que lo está padeciendo en ese momento. Y por lo tanto, el descubrimiento que hace es que: No existe la palabra dolor. Los pasos para esto son:
1.       Busca palabras cuando pienses en “dolor”. Busca cinco o seis que puedan definir qué sientes, pero que ninguna sea dolor.
2.       Cuando los tengas piensa cuál es el que define mejor qué sientes, ése es tu dolor. Ésa es la palabreja que define lo que sientes.
3.       Cámbiala, obvia la palabra dolor y coloca la nueva. Dejará de dolerte y podrás sentir con fuerza esa nueva denominación. Ese sentimiento.

Por lo tanto, con esos pasos que Albert Espinosa nos ofrece, se puede llegar a superar el miedo.
En ése capítulo, trata nada más y nada menos que 23 descubrimientos, descubrimientos que ha hecho a lo largo de su vida y que a partir de los pasos, ha aprendido a superarlos.

En el siguiente, titulado “Para vivir…”, es el capitulo que trata de los amarillos y, que da título al libro. Los amarillos, es algo que Espinosa aprendió del cáncer.
Él define amarillo como “aquella persona que es especial en tu vida. Los amarillos se encuentran entre los amigos y los amores. No es necesario verlos a menudo o mantener contacto con ellos”.
Por lo tanto, el encontró sus amarillos sobretodo en compañeros de habitación con los que pasaba largas horas durante su estancia en el hospital, estos compañeros, no son simplemente amigos, sino que son algo más, son personas que te han marcado, que te han hecho sentirte mejor, aunque seguramente, no los volverás a ver jamás. Son personas, con las que no sueles tener contacto con ellos, y que quizás ni lo necesites. Amarillo es aquella palabra que define a esa gente que cambia tu vida (poco o mucho) y que quizás vuelvas o no vuelvas a ver.

Pero, ¿Cómo distinguimos claramente a esos amarillos? Albert, nuevamente, nos proporciona una lista que nació de sus experiencias en el hospital.

Pero antes de esto, él rectifica la definición de amarillo diciéndose a así que un amarillo es “aquella persona que es especial en tu vida. Los amarillos se encuentran entre los amigos y los amores. No es necesario verlos a menudo o mantener contacto con ellos. La forma de relacionarse con los amarillos es el cariño, la caricia y el abrazo. Consigue privilegios que antes estaban en posesión sólo con la pareja.”.
Siguiendo con los pasos para intentar identificar tus amarillos, podemos decir que están formados por los siguientes:

1.       Hablar: Con los amarillos sientes que te puedes contar secretos ocultos, abrirte. Puedes llamarles a horas intempestivas. Sientes que a veces no puedes establecer contacto, puedes estar meses y meses sin decir nada. Pero, las palabras están demasiado valoradas, así que lo importante no es la cantidad sino la intensidad.
2.       Abrazos y caricias: Esto, no únicamente se realiza con la pareja, sino que también puede suceder entre los amarillos.
3.       Dormir y despertar: Se cree que dormir es algo personal que debe ser solitario o compartido a través del sexo, pero ésta es otra parcela en que los amarillos gana.
4.       Separarse: Un amarillo no lo necesitas tener toda la vida, sino que un amarillo puede ser de horas, días, semanas y de años. Del tiempo que se necesite.

Estas son algunas cosas que debemos tener en cuenta a la hora de encontrar a nuestros amarillos. Pero, ¿Cómo encontrarlos y cómo distinguirlos?. Albert Espinosa nos dice que la respuesta de cómo buscarlos tiene que ver con nosotros mismos, ya que cada persona los buscará de una manera u otra. Depende de cuando los necesites.

Concluyendo y finalizando el libro, Espinosa pone el título como “Y descansar… El fin amarillo”. Él pone éste título como lección que aprendió del cáncer. Perdió el miedo a morir y eso es algo que pensaba que olvidaría cuando comenzara a vivir sin cáncer, pero ocurrió lo contrario. El cree que la muerte no es mala, la muerte siempre dignifica, siempre da un fin. Como última propuesta, nos ofrece pensar como la muerte, el fin, en algo positivo.

Reflexión: “Si crees en los sueños, ellos se crearán”



Pues ya sabéis como han acabado nuestros libros, y los problemas en los que se han visto envueltos nuestros protagonistas. Próximamente veréis nuestras conclusiones sobre los libros y cómo vemos nosotros desde el punto de vista analítico todas esas situaciones. Gracias y hasta pronto!!






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